
El cuerpo tiene una memoria que va por delante de la cabeza. Y el EMDR habla con esa memoria.
El abordaje EMDR permite trabajar con experiencias que siguen activando malestar en el presente. No se trata de revivir lo ocurrido, sino de procesarlo de una manera diferente para que deje de condicionar cómo te sientes y respondes hoy.
Puede que no lo llames trauma. Puede que pienses que “lo tuyo no es para tanto”. Pero si algo del pasado sigue apareciendo en tu presente, ya sea en forma de ansiedad, de reacciones que no controlas o de una sensación constante de peso, algo no se terminó de cerrar del todo.
Tienes reacciones que no entiendes de dónde vienen: te desbordas, te bloqueas, te quedas paralizado en situaciones que para otros parecen normales
Sientes ansiedad sin una causa clara en tu vida actual
Recuerdos de algo que viviste vuelven solos, con la misma carga emocional que si hubiera sido ayer
Llevas tiempo con la sensación de cargar un peso que no consigues soltar, aunque quieras
Has probado terapia antes y mejoró algo, pero sientes que no llegaste a la raíz
Experiencias del pasado, ya sea una pérdida, una relación dañina, algo de la infancia o cualquier cosa que te marcó, siguen apareciendo en tu día a día
* Esto no significa que lo tuyo sea irreversible. Significa que hay algo que el cerebro no llegó a procesar del todo. Y el EMDR trabaja exactamente ahí.
Imagina encontrarte en una situación que antes te desbordaba y sentirte diferente. No es que hayas olvidado lo que pasó: es que ya no te domina de la misma manera. Que puedas recordar sin que te quite el aire.
Eso es lo que hace el EMDR: que lo que pasó quede en el pasado.
Soltar el peso emocional de lo que viviste, sin tener que revivir cada detalle.
Entender por qué reaccionas como reaccionas, y empezar a cambiar esos patrones.
Que los recuerdos difíciles pierdan la intensidad emocional que tienen hoy.
Recuperar calma, seguridad y libertad en tu día a día.

El EMDR es una terapia desarrollada específicamente para ayudar al cerebro a procesar experiencias difíciles que no llegó a integrar del todo.
Cuando vivimos algo que nos supera, el cerebro a veces almacena esa experiencia de forma diferente: sin cerrarla, sin digerirla. Por eso, años después, un olor, una frase o una situación parecida pueden traer de vuelta toda la carga emocional de ese momento, como si fuera ahora.
Durante las sesiones de EMDR, mientras evocas esa experiencia, se trabaja con estimulación bilateral: movimientos oculares u otras formas de estimulación sensorial. Esto ayuda al cerebro a procesar lo que quedó bloqueado, de una forma más llevadera que otros enfoques.
El EMDR no borra lo que pasó. Lo que consigue es que puedas recordarlo sin que siga teniendo el mismo impacto emocional sobre ti.
Antes de cualquier técnica, lo más importante es que te sientas segura
Cuando alguien llega con experiencias difíciles del pasado, lo primero no es poner en marcha el EMDR. Lo primero es crear un espacio donde te sientas lo suficientemente seguro como para abrirte. Sin ese vínculo de confianza, ninguna técnica trabaja del todo.
Utilizo el EMDR dentro de un enfoque integrador: no como una herramienta que se aplica de forma mecánica, sino combinada con otros recursos terapéuticos según lo que necesites. Antes de trabajar con una experiencia concreta, entendemos juntas qué está ocurriendo y por qué. A tu ritmo.
La terapia tiene un principio y también un momento en el que el proceso llega a su fin. La idea es que puedas llevar contigo lo que has aprendido y los recursos que has construido, para afrontar lo que venga con más calma, seguridad y confianza en ti misma.
No hay un protocolo rígido. El proceso se adapta a ti, a tu historia y al momento en el que llegas. Aun así, el camino suele seguir estos pasos:
1
Primera sesión
Exploramos qué te trae, qué está ocurriendo y qué esperas de la terapia. Sin prisas, sin protocolo frío. Es una conversación para conocernos.
2
Evaluación y preparación
En las primeras sesiones entendemos tu historia, establecemos los objetivos de trabajo y preparamos el terreno antes de entrar con el EMDR.
3
Trabajo con EMDR
Cuando estás listo, empezamos a trabajar con las experiencias que están en la base de lo que sientes. A tu ritmo, con el acompañamiento necesario.
4
Integración y cierre
Las sesiones se van espaciando conforme avanzas. El objetivo es que salgas con herramientas propias para seguir adelante por ti mismo.
Si tienes dudas, aquí van las respuestas más habituales.
Es una terapia especializada en el procesamiento de experiencias difíciles que han quedado bloqueadas. Utiliza estimulación bilateral (movimientos oculares u otras formas de estimulación sensorial) para ayudar al cerebro a integrar esas experiencias y reducir su impacto emocional en el presente.
No. Aunque el EMDR se desarrolló inicialmente para el trastorno de estrés postraumático, es eficaz para una amplia variedad de situaciones: ansiedad, duelo, bloqueos emocionales, patrones de apego, baja autoestima vinculada a experiencias pasadas o cualquier cosa que siga afectándote aunque haya pasado tiempo. El criterio no es la gravedad del suceso, sino el impacto que ha tenido en ti.
Depende de cada persona y de lo que se trabaje. Algunas situaciones concretas pueden resolverse en pocas sesiones; otras forman parte de un proceso terapéutico más amplio. En la evaluación inicial tendrás una idea más clara de cuánto puede durar el proceso en tu caso.
Sí. Trabajo tanto de forma presencial en Las Palmas de Gran Canaria como online, y el EMDR puede realizarse de forma efectiva a distancia con las adaptaciones necesarias.
No en el sentido de contarlo todo en detalle. El EMDR no requiere que narres la experiencia de forma exhaustiva. Sí es necesario evocarla mentalmente durante el procesamiento, pero el proceso está diseñado para que ese trabajo sea más llevadero que otras formas de terapia orientadas al trauma.
Muchas personas llegan con esa duda. No hace falta que lo que viviste encaje en una categoría clínica concreta. Si algo del pasado sigue afectando cómo te sientes, cómo reaccionas o cómo te relacionas, tiene sentido explorarlo en terapia. En la primera sesión vemos juntos si el EMDR puede ser el enfoque adecuado para ti.
Da el primer paso
Si hay algo del pasado que sigue pesando, no tienes que seguir cargando con ello sola.

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